Física

En la 6ª clase se introduce por primera vez la física, en una etapa en que los niños y niñas comienzan a dirigir su mirada hacia el mundo. Las temáticas se desarrollan únicamente por medio de experiencias, enfocándose en la observación acuciosa y buscando que elaboren explicaciones por sí mismos. Se abordan diversos temas: estudian las características de los sonidos y cómo la escucha atenta permite conocer aspectos del objeto que los produce. Aparece la relación entre sonido y música, la altura, el volumen y el timbre. También investigan las características de la luz, la mezcla de colores y sus sombras; se construye una cámara oscura que abarca toda la sala, como si estuvieran dentro de una cámara fotográfica. Según los intereses y el tiempo, se pueden incluir también fundamentos de temas como el calor, el magnetismo o la electricidad.
En 7ª clase, los niños y niñas atraviesan importantes cambios físicos, por lo que desde la física la mirada se dirige a la mecánica: estudian las palancas, poleas y máquinas simples. Comienza además un despliegue intelectual significativo, y se busca acompañar este proceso: a partir de la observación de un fenómeno o experiencia, las y los jóvenes deben pasar del hecho al entendimiento, desarrollando la capacidad humana de descubrir las leyes que rigen la naturaleza.
En 8ª clase, los y las jóvenes están en una etapa de transición: dejan atrás la niñez y comienzan a abrirse camino hacia la adultez. Por ello, en física se estudian contenidos vinculados al fluir. Se parte con fluidos concretos en hidrostática e hidrodinámica, para luego avanzar hacia la electricidad, donde construyen y estudian circuitos eléctricos.
En Iº medio, los y las jóvenes cultivan principalmente su juicio práctico, que se expresa en un pensamiento concreto orientado al funcionamiento de las máquinas y a una comprensión esencialmente descriptiva del mundo. En física se continúa con los estudios de electricidad, esta vez enfocados en aparatos eléctricos y telecomunicaciones. Además, investigan las leyes de los gases, las máquinas de vapor y el impacto social que tuvieron en la humanidad.
En IIº medio se desarrolla el juicio teórico, que surge como la necesidad de reflexionar y teorizar sobre sí mismos y el mundo. Los jóvenes comienzan a percibir que lo que ocurre a su alrededor está profundamente ligado a lo que sucede en sus pensamientos. Por ello, se regresa a la mecánica, ahora estudiada de manera más matemática, demostrando el poder de las teorías y los cálculos para predecir los fenómenos del mundo material. También se incorpora la cosmología, revisando históricamente las diversas formas en que la humanidad ha concebido y modelado el cosmos.
En IIIº medio se despliega el juicio anímico, caracterizado por la búsqueda de aquello que no es visible a los sentidos: las fuerzas invisibles que sostienen y conectan el mundo. Aparecen los ideales y el impulso por transformar la realidad. En este contexto, en física se estudian los campos electromagnéticos y las leyes que relacionan los campos magnético y eléctrico. Al finalizar el año, desarrollan un proyecto de energías renovables no convencionales (ERNC).
Finalmente, en IVº medio se cultiva el juicio individual. Los y las jóvenes se preguntan por su lugar en el mundo y buscan integrar, comprender y proyectar todo lo aprendido. En física se estudia la óptica desde una perspectiva histórica, recorriendo las distintas teorías desarrolladas por la humanidad: desde las concepciones griegas sobre la visión y la luz, pasando por la óptica geométrica y ondulatoria, hasta llegar a las teorías actuales de ondas electromagnéticas y fundamentos de mecánica cuántica.