Huerto

“Madurez para la Tierra (pubertad): trabajar con la tierra es una gran ayuda.

La horticultura proporciona un grado de estabilidad durante esta etapa de cambio físico y psicológico. El trabajo con sentido fortalece las extremidades. Se despiertan cualidades psicológicas como la reverencia, la gratitud, la fortaleza y la admiración. La educación de los sentidos y del pensamiento causal tiene consecuencias positivas para el desarrollo de la capacidad de pensar claramente”.
—T. Richter

A lo largo del año, la horticultura se convierte en una importante contribución a la comprensión de la naturaleza y del mundo como un organismo vivo para los jóvenes. En el huerto se trabaja de manera continua, cuidando la tierra, los vegetales y las plantas. Así, los jóvenes experimentan, observan y disfrutan de su entorno natural, adquiriendo un vínculo positivo con la naturaleza y desarrollando una conciencia que promueve su cuidado. Además, esta práctica aporta al desarrollo de habilidades como la planificación, la implementación, la perseverancia, la independencia, la creatividad y la voluntad.