Matemáticas

A lo largo del segundo septenio y el inicio del tercero, el trabajo matemático acompaña el proceso interior de las y los jóvenes, ampliando su capacidad de pensar desde lo concreto hacia lo abstracto, y desde lo individual hacia lo social.

En 6ª clase, se profundiza en la relación entre decimales y fracciones, explorando sus transformaciones y equivalencias. Este año marca el inicio de cambios físicos y mentales importantes, que abren paso a un pensamiento más lógico y objetivo. Por eso, el impulso central de las matemáticas es su aplicación práctica: porcentajes, matemáticas empresariales, dinero, ganancias, pérdidas e IVA. A través de estos temas, las y los estudiantes comienzan a conectarse con el mundo, a comprender la causalidad y a asumir pequeños desafíos y responsabilidades dentro de su comunidad.

En 7ª clase, se introducen los números enteros negativos, muchas veces a partir de ejercicios de contabilidad básica. Se incorpora el orden de las operaciones y el uso de paréntesis, preparando el camino para el gran paso de este año: la entrada al álgebra. Comienzan a evaluar fórmulas, reconocer términos semejantes y simplificarlos, para luego resolver ecuaciones sencillas. El objetivo central es que todas y todos los jóvenes vivencien que pueden avanzar en estos nuevos desafíos y confiar en su propio pensar.

En 8ª clase, continúan el camino algebraico, ahora con mayor profundidad: las operaciones con números racionales, las propiedades de las operaciones, el trabajo con polinomios y la resolución combinada de expresiones. Se profundiza en ecuaciones de primer grado, se integran las inecuaciones y se aprende a resolver sistemas de ecuaciones mediante representaciones gráficas. A partir de ejemplos concretos, se introducen las funciones utilizando fórmulas, tablas y gráficos.

En Iº medio, se abre un panorama más amplio y cercano al mundo real. Uno de los ejes principales es la combinatoria: permutaciones, variaciones y combinaciones, que ponen al joven frente a nuevas posibilidades y decisiones. Se retoma el estudio de los sistemas de ecuaciones, ahora con métodos algebraicos, y se incluyen el teorema del binomio y los productos notables, consolidando una base sólida para la abstracción que viene.

En IIº medio, las y los estudiantes atraviesan un segundo rubicón, un umbral que les permite un pensamiento más independiente y analítico. Por eso, las matemáticas avanzan hacia nuevos territorios: las ecuaciones de segundo grado, el desarrollo de la fórmula general y el discriminante, junto con una introducción profunda a los logaritmos y sus reglas. También se abordan ecuaciones exponenciales y logarítmicas, abriendo el campo hacia las matemáticas superiores.

En IIIº medio, el camino se expande hacia los números complejos, integrando la recta real y la imaginaria en un nuevo plano que amplía la visión matemática del mundo. Paralelamente, se ejercita la capacidad de representar situaciones de la vida cotidiana en lenguaje matemático, aplicando herramientas adquiridas durante todos los años anteriores para resolver problemas de manera fundamentada y clara.

Finalmente, en IVº medio, las matemáticas se orientan especialmente hacia la toma de decisiones. Ya no se trata solo de resolver un problema, sino de saber utilizar los resultados para argumentar y sostener una postura. Se trabaja la matemática financiera y la función potencia, abordando problemas de crecimiento y decrecimiento que preparan a las y los jóvenes para enfrentar con criterio los desafíos del mundo adulto.